La Visión del Caraqueño
Cuentos Urbanos – Jessica Cedeño
Ésta columna reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de esparcimiento en el interior y viceversa, todos son escritos de la cruda realidad pero considérenlo algo más que el reflejo de lo que no hemos visto, leído y contado, algo refrescante para la mente obstruida, la mayoría de estas historias son personales para un fin de humor y algunas veces de reflexión.
Capítulo 9: Cuando la caída es desde muy alto
Rosa era una chica criada en el barrio el mango, en San Agustín, su caballero anónimo Martín, el ladrón de la vuelta del casquillo, quien vivía en un apartamento, se había cruzado en su vida y le dio lo que una vez sería, el más grande aprendizaje.
Rosa caminaba un día en las ceras de Capitolio, quería agarrar una camioneta hacia su casa, ella bien arreglada, con tacones rojos nuevos y un chaleco rojo con un jean azul, tal como si fuera un casual día de trabajo, cosa que ella no tenía porque era muy floja para trabajar, pero siempre pensando en que ella era de alta sociedad incluso hasta más arriba de la realeza. Subió al autobús y se sentó en la ventana de la rueda derecha, cosa que siempre hacía para ver el recorrido del camino.
Se subió un hombre elegante con un maletín, y se sentó en un puesto detrás de ella, por un momento rápido entre la multitud bajando y la que quería subir, llegó alguien agarró el maletín se sentó a su lado, le robó un beso le dijo. "te amo mi amor, nos vemos mañana", el maletín había sido robado y ella había visto lo que pasó pero no pudo decir nada.
Anonadada del susto y la aceleración, subió a pie quitándose sus tacones como siempre para subir por las escaleras de tierra con sus zapatitos más cortos portables, al anochecer ella se asomaba hacia el techo a sentarse a ver las estrellas y recordó ese momento cuando le robó el beso y le dijo:"Te amo mi amor, nos vemos mañana".
Cuando va bajando del techo a su casa, se percata que en el edificio de enfrente de ese cerro, se encuentra un edificio donde hacen muchas fiestas todo el tiempo y el ruido nunca la dejaba dormir. Al día siguiente se olvidó de llevar la cartera y salió más tarde de lo habitual, en la parada del autobús, se consigue con este muchacho que la había besado y le había dicho aquel mensaje, ella se sentó en la misma rueda de siempre, y éste robó a alguien más, pero nadie se dio cuenta esta vez, al parecer nuestro príncipe ladrón siempre lo hacía y era algo cotidiano. Desde ese día ella siguió sus pasos, ya llegó un momento que ella sabía dónde estaría y a quién iba a robar.
Una noche ella se sube al autobús donde él iba a robar, cargaba un maletín parecido al que se había robado la primera vez que lo vio robar y decidida tomó la iniciativa, el comienza su búsqueda, ella lo sigue, está detrás de él, ella le toca la espada y el se voltea poco a poco mientras su mano sube hasta su cuello y finalmente cuando se voltea, ella lo besa, el suelta el maletín la agarra por el cuello y la termina de besar, ella le dice: "Te amo mi amor, nos vemos mañana" ella se va caminando tranquila y el embelesado sigue viéndola salir del autobús, tan rosagante hermosa y bonita, todo color de rosa y así quedó hasta llegar a la parada, al bajarse se percató de que ella lo había robado, el maletín se lo había llevado.
Rosa quien venía del cerro y sabía qué hacer, estudió a su objetivo, lo hizo convencerse de un encuentro ameno y salió con las manos llenas de un maletín con euros adentro, una suma suficiente como para irse a donde ella quisiera.
Finalmente Rosa quien había sido una persona pobre con ganas de superarse, superó al ladrón con la misma forma como robó la vez que la beso, ahora Martín quien era su amado anónimo la busca, no por el maletín sino por como lo dejó, soltero y con ganas. Hay que ver, que cuando más arriba crees que estás llegando más alto es la caída, pro si sabes crecer aprendes a caer, ojo no roben! pero si son besos más rico se hace uno.
Finalmente Rosa quien había sido una persona pobre con ganas de superarse, superó al ladrón con la misma forma como robó la vez que la beso, ahora Martín quien era su amado anónimo la busca, no por el maletín sino por como lo dejó, soltero y con ganas. Hay que ver, que cuando más arriba crees que estás llegando más alto es la caída, pro si sabes crecer aprendes a caer, ojo no roben! pero si son besos más rico se hace uno.
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