La
Visión del Caraqueño
Cuentos Urbanos –
Jessica Cedeño
http://campoenrevolucion.blogspot.com/
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Ésta columna
reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de
esparcimiento en el interior y viceversa, todos son escritos de la
cruda realidad pero considerenlo algo más que el reflejo de lo que
no hemos visto, leído y/o contado, algo refrescante para la mente
obstruida. La mayoría de estas historias son personales para un fin
de humor y algunas veces de reflexión.
Capítulo 6 -Historia
de vías: Del Metro al Ferro
Hola
grandes lectores de lo cotidiano, de lo humorístico y de lo
razonable, miren un poco la movilización de las masas y entren en el
análisis de la parodia del transporte, cada NO viajante en carro,
tiene una “historia de vías”, sin embargo todas esas historias
de vías se engranan a un sistema mayor y único como lo es el metro.
En el metro las “gratas”
experiencias están cada vez más arraigadas a la tolerancia, como un
concepto podríamos decir que: si no se han montado en el metro no
son tolerantes, pero tranquilos si soportan las pisadas, la jalada de
pelo, la agarrada de nachas, el empujón del apurao, el asore de la
sifrina, el violín del ajetreado, a los niños pequeños llorando,
al que escucha música que cree que los demás no la escuchan y
muchas cosas más, entonces si son conocedores del dolor psicológico,
es por eso que muchos entramos en el estado anímico de
intranquilidad, irritabilidad y cali, obvio debes tener la
predisposición de la posibilidad y factibilidad de lo que pase y
lamentablemente aceptarlo.
El metro es el mejor
sistema de transporte que tenemos en Caracas, es cierto, pero existen
algunos que no nos montamos en el metro por cuestiones personales,
como por ejemplo la metro fobia, pero la metro fobia con razón del
metro como transporte, no al miedo a las personas metrosexuales, no
os confundais erúditos, ellos tienen también sus espacios y sus
derechos, bien lejos de nosotros claro, pero los tienen. Ahora bien,
desde su inauguración está de moda lanzarse al metro, como quien no
quiere echarle a perder el día a una sola persona sino a miles y en
horas tempranas, es por eso que todavía existen personas que
prefieren que lo atraquen en una camionetita y calarse 3 horas de
tráfico que asfixiarse entre la multitud de una cúpula donde no
tienes salida hasta una próxima estación, pero es verdad no todas
las personas tienen amigos que prefirieron que el tren los llevara,
por el medio, pero que los llevara, es muy triste pero cierto.
Con lo antes descrito no
he de ofender a nadie, más bien hay que liberar los miedos, las
tristezas y las peas, porque en el caso del mirandino, el sistema del
ferro es un poco más agonizante que el metro, a menos que usen el
metro y luego el ferro, eso sí es condenador, así sea de día los
borrachos también se movilizan.
Desde el punto de vista
tecnológico, la odisea del día a día de muchos, es para nosotros
algo extremo, para ellos el metro no es nada, en el buen sentido de
la palabra, para ellos tomar el ferro, entre los coleones, los
insultos, los empujones, las patadas y peleas que se forman en horas
pico es una experiencia única, al instante en el que se abren las
puertas es el momento de no meterse, es mejor esperar a que se maten
para entrar bien, a meterse mientras se están matando para entrar,
allí no es como el metro, en el metro a veces ceden el puesto, las
embarazadas se pueden sentar, los ancianitos van sentados, no
señor,en el ferro hay un vagón especial para todos ellos, donde
ninguna persona se puede colear, pero a la hora de la verdad, hasta
los mismos servidores de seguridad dejan que ese tipo de desastre
pase.
Si eres de la ciudad, el
cambio por primera vez del metro al ferro es agobiante, para saber
utilizar el ferro es una experiencia que deben vivirla para reírse,
para eso diferenciemos el metro del ferro: no es ticket sino ficha,
es horizontal en la entrada pero es vertical en la salida, si pierdes
el ticket compras otro, si pierdes la ficha te quitan 5 Bf cuando
cuesta 2.6 Bf, son puertas de plástico y no un torniquete, son 3
andenes y no 2, es un carnet duro no uno de papel desechable con
circuito, ves el cielo mientras pasas por las montañas y no solo un
tubo azul o amarillo en la pared del túnel, y hay más, pero les
quito la diversión si les cuento todo, mientras más se equivoquen
más divertido será su viaje.
Por otra parte, es
agradable, que el ferro al igual que el metro, se vaya vaciando y
sientes esa libertad de estirar los pies y que no hayan barreras de
“espacios personales”,(como concepto básico y emocional, por si
no lo saben cada uno tiene un espacio que a veces, les guste o no,
puede ser invadido) es como perder la línea invisible sin
perderla, más o menos algo así, te molesta pero tienes que vivir
con eso. Así que, dejar que respiren sobre ti con aliento a alcohol,
o mirar al techo mientras intentas respirar aire frío es algo que
debe ser normal para el que viaja en ferro o en metro, no se lo
recomiendo a nadie pero ambos sistemas son buenos, bonitos y baratos,
el propósito de ellos es transportar, ojalá inventen la
teletransportación, sería más difícil inventar nuevas excusas
para llegar tarde.
En fin, tengan siempre en
mente que alguien puede estar pasándola peor que ustedes, a menos
que vengan de palo verde a capitolio, a las 6:00 pm con gripe,
empapados de la lluvia, cansados, con hambre y sueño y además
escuchen una voz que dice: “el tren con vía propatria no presta
servicios”, un buen consejito para el flojito: hay que
acostumbrarse a caminar, es más saludable y se sentirán a gusto en
espacios abiertos, solo hay que aprenderse las rutas y los hermosos
“caminos verdes”.
Próximo Capítulo:
Léxico venezolano

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