lunes, 18 de junio de 2018

La visión del Caraqueño

La Visión del Caraqueño
Cuentos Urbanos – Jessica Cedeño

Ésta columna reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de esparcimiento en el interior y viceversa, todos son escritos de la cruda realidad pero considérenlo algo más que el reflejo de lo que no hemos visto, leído y contado, algo refrescante para la mente obstruida, la mayoría de estas historias son personales para un fin de humor y algunas veces de reflexión.

Capítulo 10: El ciclo infinito

Caminando por las calles de Caracas, en el centro, donde el caos es el inicio y la locura es el final, se encuentra Leida, caminando por la calle de la Av. Lecuna, viene caminando desde hace tiempo, proveniente de la plaza de los museos en Bellas Artes, pasando el tiempo perdida en el cielo, apaciguada por la vista, yace pacífica y atenta a lo que el viento le sopla; una idea, paciencia, paz,aliviarse de los problemas, teniendo en cuenta que son las 6:30 pm, hora algo peligrosa porque comienza a anochecer; pero ella descubre desde la esquina del Teatro Nacional una hermosa vista que la hace respirar más lento y con más regocijo, hallase bajo los efectos de la hermosura de los colores, las texturas, las diferentes variaciones, y fondos esplendorosos de un cielo tangente a la preocupación del momento.

Sus ojos lograban ver con mucha amplitud, el cielo como un bosque de nubes interesantes, primero el color del cielo era azul claro con roces de amarillo, rayitos que decoraban y bañaban de color a las nubes más cercanas; segundo los cúmulos que poseían un blanco hermoso, grueso de felicidad, que inspiraba confianza, los estratos que dividían el cielo en puntadas pinceladas de nubes, tercero, la irrealidad de los cirros y cirro estratos que pincelaban el cielo como una suma de muchos algodones que dejaban ver un cielo multi manchado como si un pintor hubiera realizado un árbol, la misma técnica dibujada por la misma naturaleza, hoy fue hermoso, ella embelesada por aquello  se aseguró de mantenerlo en la mente y cerró sus ojos como si de lanzarse en cruz en una piscina se tratara, cerrando los ojos con cara hacia el cielo en el pavimento al cruzar la calle, donde podía sentir que los rayos del sol le pegaban.

Ese ciclo, mientras ella veía la hermosura en el cielo, se quedó palpito en su memoria y desde allí es un ciclo infinito en sus pensamiento quedó impregnado un existir definido, un amor espiritual por sentir la luz del sol tal cual planta enamorada del atardecer, tal cual como una princesa de los sueños, como una girasol en el campo, como un ave volando bajo, decidió convertirlo en algo que la llenara de calma en el desastre citadino, en la selva de cemento, en el terror eviterno de una ciudad en Caos, de un país destruido, y sus sueños se concentran en estar imaginando cada  día un cielo hermoso que divaga como un ciclo infinito en su conciencia.

El amor hacia la naturaleza la dejó ver aún más un sendero y ocaso más hermosos en su vía a llegar a casa. Todos los días continua el recorrido para volver a ver ese maravillado cielo.   

miércoles, 13 de junio de 2018

La visión del Caraqueño




La Visión del Caraqueño
Cuentos Urbanos – Jessica Cedeño

Ésta columna reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de esparcimiento en el interior y viceversa, todos son escritos de la cruda realidad pero considérenlo algo más que el reflejo de lo que no hemos visto, leído y contado, algo refrescante para la mente obstruida, la mayoría de estas historias son personales para un fin de humor y algunas veces de reflexión.

Capítulo 9: Cuando la caída es desde muy alto

Rosa era una chica criada en el barrio el mango, en San Agustín, su caballero anónimo Martín, el ladrón de la vuelta del casquillo, quien vivía en un apartamento, se había cruzado en su vida y le dio lo que una vez sería, el más grande aprendizaje.

Rosa caminaba un día en las ceras de Capitolio, quería agarrar una camioneta hacia su casa, ella bien arreglada, con tacones rojos nuevos y un chaleco rojo con un jean azul, tal como si fuera un casual día de trabajo, cosa que ella no tenía porque era muy floja para trabajar, pero siempre pensando en que ella era de alta sociedad incluso hasta más arriba de la realeza. Subió al autobús y se sentó en la ventana de la rueda derecha, cosa que siempre hacía para ver el recorrido del camino. 

Se subió un hombre elegante con un maletín, y se sentó en un puesto detrás de ella, por un momento rápido entre la  multitud bajando y la que quería subir, llegó alguien agarró el maletín se sentó a su lado, le robó un beso le dijo. "te amo mi amor, nos vemos mañana", el maletín había sido robado y ella había visto lo que pasó pero no pudo decir nada.  

Anonadada del susto y la aceleración, subió a pie quitándose sus tacones como siempre para subir por las escaleras de tierra con sus zapatitos más cortos portables, al anochecer ella se asomaba hacia el techo a sentarse a ver las estrellas y recordó ese momento cuando le robó el beso y le dijo:"Te amo mi amor, nos vemos mañana". 

Cuando va bajando del techo a su casa, se percata que en el edificio de enfrente de ese cerro, se encuentra un edificio donde hacen muchas fiestas todo el tiempo y el ruido nunca la dejaba dormir. Al día siguiente se olvidó de llevar la cartera y salió más tarde de lo habitual, en la parada del autobús, se consigue con este muchacho que la había besado y le había dicho aquel mensaje, ella se sentó en la misma rueda de siempre, y éste robó a alguien más, pero nadie se dio cuenta esta vez, al parecer nuestro príncipe ladrón siempre lo hacía y era algo cotidiano. Desde ese día ella siguió sus pasos, ya llegó un momento que ella sabía dónde estaría y a quién iba a robar.

Una noche ella se sube al autobús donde él iba a robar, cargaba un maletín parecido al que se había robado la primera vez que lo vio robar y decidida tomó la iniciativa, el comienza su búsqueda, ella lo sigue, está detrás de él, ella le toca la espada y el se voltea poco a poco mientras su mano sube hasta su cuello y finalmente cuando se voltea, ella lo besa, el suelta el maletín la agarra por el cuello y la termina de besar, ella le dice: "Te amo mi amor, nos vemos mañana" ella se va caminando tranquila y el embelesado sigue viéndola salir del autobús, tan rosagante hermosa y bonita, todo color de rosa y así quedó hasta llegar a la parada, al bajarse se percató de que ella lo había robado, el maletín se lo había llevado.

Rosa quien venía del cerro y sabía qué hacer, estudió a su objetivo, lo hizo convencerse de un encuentro ameno y salió con las manos llenas de un maletín con euros adentro, una suma suficiente como para irse a donde ella quisiera.

Finalmente Rosa quien había sido una persona pobre con ganas de superarse, superó al ladrón con la misma forma como robó la vez que la beso, ahora Martín quien era su amado anónimo la busca, no por el maletín sino por como lo dejó, soltero y con ganas. Hay que ver, que cuando más arriba crees que estás llegando más alto es la caída, pro si sabes crecer aprendes a caer, ojo no roben! pero si son besos más rico se hace uno. 




sábado, 9 de junio de 2018

La visión del Caraqueño


La Visión del Caraqueño
Cuentos Urbanos – Jessica Cedeño

Ésta columna reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de esparcimiento en el interior y viceversa, todos son escritos de la cruda realidad pero considérenlo algo más que el reflejo de lo que no hemos visto, leído y contado, algo refrescante para la mente obstruida, la mayoría de estas historias son personales para un fin de humor y algunas veces de reflexión.

Capítulo 8: ¿Qué hice para merecer esto?

Han pasado los meses de terror en el país más hermoso de latino américa, donde yace la peor escoria de los seres humanos llamado tukis, gente de barrio, gente clasista, viejas chismosas, ladrones, gritones, copetonas, niños en descomposición con vías al bullying, asesinos, empresarios, gente adinerada, manda mases y demás; donde la moda es lo que sucede en el momento(llámese no solamente ropa o lo que uses), y se, que de repente no están enterados del tema, pero yo tampoco lo estaba, hasta que de repente vi que estaba inmersa en él y fue donde me pregunté,¿Qué hice para merecer esto?.

Año tras año me he levantado, tratando de crear una imagen ante la sociedad y creo que he sido lo más transparente posible, intentar no usar ropa de marca, no ir con la moda, no postularme en un grupo con identidad como los nerds, los rockeros, los bohemios, los sifrinos, nunca hay que llegarse a los extremos ni a la fanaticada, eso son como dos nociones contaminantes del ser, que someten a la sociedad a separar y clasificar al "pueblo" por los estereotipos de belleza, pensamiento, moda de ropa, sexualidad y demás características humanas y sociales.

Sin embargo, he logrado encajar en varios grupetes que otros, sólo que hay tantas cosas que asimilar cuando han pasado 14 años de revolución, y 5 años de maduración, asimilar este tipo de situación política donde ves que unos se matan con los otros mientras el que no está ni con uno ni con el otro se come un cambur.

He allí donde ese tipo de personas(que son pocas), dicen:¿Porqué tienen que meternos en sus peos existenciales por gobernar un país de mediocridad? pero está inmerso en él, no tiene escapatoria, entonces si no haces nada eres un mediocre también, algo inconcebible. 

En el momento que decides ejercer parte de tu derecho al voto ya sea por uno o por el otro estás renitente a participar, estás en tres y dos, con la espada en la pared, decidiéndote si por las papas fritas caras, o las papas fritas nacionales, es un tema más de seguir y dejarte llevar por las masas, por el favoritismo y las miles de cosas que se te dejaban "hacer", ah pero, como oyes wachu pichu no eres de aquí, pero si lo eres debes ser, en cualquiera de los casos, un patriota radical, rojo rojito que se viste de negro, es nerd y bohemio a la vez pero escucha bachata y baila hip hop; porque así te dicen que seas, mientras que el otro te dice no seas así pero también te manipula, este definitivamente es el mal del que no figura en la sociedad venezolana.

Sin decir mucho, es la oveja negra de la patria, entonces soy desdichadamente la oveja negra de la patria que es más patriota que los que están, porque tengo proyectos en pro de las comunidades, pero que debo admitir que sin palanca no eres nadie? mmmmm nop, por eso la visión del caraqueño, el verdadero caraqueño tiende a ser indefinido en estos temas, lo mejor es no caer en polémicas políticas cuando vas a una fiesta, no hablar de eso cuando haces una cola, no llevarle la contraria a alguien que está hiper súper sumergido en el peo que sigue y seguirá renitente a lo que tu digas o pienses, porque loro viejo no aprende, o porque el loro no es viejo pero es estúpido y se cree que porque le dan una canaima puede hablar; es el hecho de sólo ser equilibrado en esta vida, ¡Sigue siendo tu mismo! mientras aportes algo y no quedes en la franja de San Andrea pensando en que estos se pelean y las rocas te caen a ti.

Si en algún momento debes decidir, pues estudia bien lo que vas a decir, pero mi respuesta a ¿Qué hice para merecer esto? es que lamentablemente naciste en Venezuela.