lunes, 18 de junio de 2018

La visión del Caraqueño

La Visión del Caraqueño
Cuentos Urbanos – Jessica Cedeño

Ésta columna reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de esparcimiento en el interior y viceversa, todos son escritos de la cruda realidad pero considérenlo algo más que el reflejo de lo que no hemos visto, leído y contado, algo refrescante para la mente obstruida, la mayoría de estas historias son personales para un fin de humor y algunas veces de reflexión.

Capítulo 10: El ciclo infinito

Caminando por las calles de Caracas, en el centro, donde el caos es el inicio y la locura es el final, se encuentra Leida, caminando por la calle de la Av. Lecuna, viene caminando desde hace tiempo, proveniente de la plaza de los museos en Bellas Artes, pasando el tiempo perdida en el cielo, apaciguada por la vista, yace pacífica y atenta a lo que el viento le sopla; una idea, paciencia, paz,aliviarse de los problemas, teniendo en cuenta que son las 6:30 pm, hora algo peligrosa porque comienza a anochecer; pero ella descubre desde la esquina del Teatro Nacional una hermosa vista que la hace respirar más lento y con más regocijo, hallase bajo los efectos de la hermosura de los colores, las texturas, las diferentes variaciones, y fondos esplendorosos de un cielo tangente a la preocupación del momento.

Sus ojos lograban ver con mucha amplitud, el cielo como un bosque de nubes interesantes, primero el color del cielo era azul claro con roces de amarillo, rayitos que decoraban y bañaban de color a las nubes más cercanas; segundo los cúmulos que poseían un blanco hermoso, grueso de felicidad, que inspiraba confianza, los estratos que dividían el cielo en puntadas pinceladas de nubes, tercero, la irrealidad de los cirros y cirro estratos que pincelaban el cielo como una suma de muchos algodones que dejaban ver un cielo multi manchado como si un pintor hubiera realizado un árbol, la misma técnica dibujada por la misma naturaleza, hoy fue hermoso, ella embelesada por aquello  se aseguró de mantenerlo en la mente y cerró sus ojos como si de lanzarse en cruz en una piscina se tratara, cerrando los ojos con cara hacia el cielo en el pavimento al cruzar la calle, donde podía sentir que los rayos del sol le pegaban.

Ese ciclo, mientras ella veía la hermosura en el cielo, se quedó palpito en su memoria y desde allí es un ciclo infinito en sus pensamiento quedó impregnado un existir definido, un amor espiritual por sentir la luz del sol tal cual planta enamorada del atardecer, tal cual como una princesa de los sueños, como una girasol en el campo, como un ave volando bajo, decidió convertirlo en algo que la llenara de calma en el desastre citadino, en la selva de cemento, en el terror eviterno de una ciudad en Caos, de un país destruido, y sus sueños se concentran en estar imaginando cada  día un cielo hermoso que divaga como un ciclo infinito en su conciencia.

El amor hacia la naturaleza la dejó ver aún más un sendero y ocaso más hermosos en su vía a llegar a casa. Todos los días continua el recorrido para volver a ver ese maravillado cielo.   

miércoles, 13 de junio de 2018

La visión del Caraqueño




La Visión del Caraqueño
Cuentos Urbanos – Jessica Cedeño

Ésta columna reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de esparcimiento en el interior y viceversa, todos son escritos de la cruda realidad pero considérenlo algo más que el reflejo de lo que no hemos visto, leído y contado, algo refrescante para la mente obstruida, la mayoría de estas historias son personales para un fin de humor y algunas veces de reflexión.

Capítulo 9: Cuando la caída es desde muy alto

Rosa era una chica criada en el barrio el mango, en San Agustín, su caballero anónimo Martín, el ladrón de la vuelta del casquillo, quien vivía en un apartamento, se había cruzado en su vida y le dio lo que una vez sería, el más grande aprendizaje.

Rosa caminaba un día en las ceras de Capitolio, quería agarrar una camioneta hacia su casa, ella bien arreglada, con tacones rojos nuevos y un chaleco rojo con un jean azul, tal como si fuera un casual día de trabajo, cosa que ella no tenía porque era muy floja para trabajar, pero siempre pensando en que ella era de alta sociedad incluso hasta más arriba de la realeza. Subió al autobús y se sentó en la ventana de la rueda derecha, cosa que siempre hacía para ver el recorrido del camino. 

Se subió un hombre elegante con un maletín, y se sentó en un puesto detrás de ella, por un momento rápido entre la  multitud bajando y la que quería subir, llegó alguien agarró el maletín se sentó a su lado, le robó un beso le dijo. "te amo mi amor, nos vemos mañana", el maletín había sido robado y ella había visto lo que pasó pero no pudo decir nada.  

Anonadada del susto y la aceleración, subió a pie quitándose sus tacones como siempre para subir por las escaleras de tierra con sus zapatitos más cortos portables, al anochecer ella se asomaba hacia el techo a sentarse a ver las estrellas y recordó ese momento cuando le robó el beso y le dijo:"Te amo mi amor, nos vemos mañana". 

Cuando va bajando del techo a su casa, se percata que en el edificio de enfrente de ese cerro, se encuentra un edificio donde hacen muchas fiestas todo el tiempo y el ruido nunca la dejaba dormir. Al día siguiente se olvidó de llevar la cartera y salió más tarde de lo habitual, en la parada del autobús, se consigue con este muchacho que la había besado y le había dicho aquel mensaje, ella se sentó en la misma rueda de siempre, y éste robó a alguien más, pero nadie se dio cuenta esta vez, al parecer nuestro príncipe ladrón siempre lo hacía y era algo cotidiano. Desde ese día ella siguió sus pasos, ya llegó un momento que ella sabía dónde estaría y a quién iba a robar.

Una noche ella se sube al autobús donde él iba a robar, cargaba un maletín parecido al que se había robado la primera vez que lo vio robar y decidida tomó la iniciativa, el comienza su búsqueda, ella lo sigue, está detrás de él, ella le toca la espada y el se voltea poco a poco mientras su mano sube hasta su cuello y finalmente cuando se voltea, ella lo besa, el suelta el maletín la agarra por el cuello y la termina de besar, ella le dice: "Te amo mi amor, nos vemos mañana" ella se va caminando tranquila y el embelesado sigue viéndola salir del autobús, tan rosagante hermosa y bonita, todo color de rosa y así quedó hasta llegar a la parada, al bajarse se percató de que ella lo había robado, el maletín se lo había llevado.

Rosa quien venía del cerro y sabía qué hacer, estudió a su objetivo, lo hizo convencerse de un encuentro ameno y salió con las manos llenas de un maletín con euros adentro, una suma suficiente como para irse a donde ella quisiera.

Finalmente Rosa quien había sido una persona pobre con ganas de superarse, superó al ladrón con la misma forma como robó la vez que la beso, ahora Martín quien era su amado anónimo la busca, no por el maletín sino por como lo dejó, soltero y con ganas. Hay que ver, que cuando más arriba crees que estás llegando más alto es la caída, pro si sabes crecer aprendes a caer, ojo no roben! pero si son besos más rico se hace uno. 




sábado, 9 de junio de 2018

La visión del Caraqueño


La Visión del Caraqueño
Cuentos Urbanos – Jessica Cedeño

Ésta columna reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de esparcimiento en el interior y viceversa, todos son escritos de la cruda realidad pero considérenlo algo más que el reflejo de lo que no hemos visto, leído y contado, algo refrescante para la mente obstruida, la mayoría de estas historias son personales para un fin de humor y algunas veces de reflexión.

Capítulo 8: ¿Qué hice para merecer esto?

Han pasado los meses de terror en el país más hermoso de latino américa, donde yace la peor escoria de los seres humanos llamado tukis, gente de barrio, gente clasista, viejas chismosas, ladrones, gritones, copetonas, niños en descomposición con vías al bullying, asesinos, empresarios, gente adinerada, manda mases y demás; donde la moda es lo que sucede en el momento(llámese no solamente ropa o lo que uses), y se, que de repente no están enterados del tema, pero yo tampoco lo estaba, hasta que de repente vi que estaba inmersa en él y fue donde me pregunté,¿Qué hice para merecer esto?.

Año tras año me he levantado, tratando de crear una imagen ante la sociedad y creo que he sido lo más transparente posible, intentar no usar ropa de marca, no ir con la moda, no postularme en un grupo con identidad como los nerds, los rockeros, los bohemios, los sifrinos, nunca hay que llegarse a los extremos ni a la fanaticada, eso son como dos nociones contaminantes del ser, que someten a la sociedad a separar y clasificar al "pueblo" por los estereotipos de belleza, pensamiento, moda de ropa, sexualidad y demás características humanas y sociales.

Sin embargo, he logrado encajar en varios grupetes que otros, sólo que hay tantas cosas que asimilar cuando han pasado 14 años de revolución, y 5 años de maduración, asimilar este tipo de situación política donde ves que unos se matan con los otros mientras el que no está ni con uno ni con el otro se come un cambur.

He allí donde ese tipo de personas(que son pocas), dicen:¿Porqué tienen que meternos en sus peos existenciales por gobernar un país de mediocridad? pero está inmerso en él, no tiene escapatoria, entonces si no haces nada eres un mediocre también, algo inconcebible. 

En el momento que decides ejercer parte de tu derecho al voto ya sea por uno o por el otro estás renitente a participar, estás en tres y dos, con la espada en la pared, decidiéndote si por las papas fritas caras, o las papas fritas nacionales, es un tema más de seguir y dejarte llevar por las masas, por el favoritismo y las miles de cosas que se te dejaban "hacer", ah pero, como oyes wachu pichu no eres de aquí, pero si lo eres debes ser, en cualquiera de los casos, un patriota radical, rojo rojito que se viste de negro, es nerd y bohemio a la vez pero escucha bachata y baila hip hop; porque así te dicen que seas, mientras que el otro te dice no seas así pero también te manipula, este definitivamente es el mal del que no figura en la sociedad venezolana.

Sin decir mucho, es la oveja negra de la patria, entonces soy desdichadamente la oveja negra de la patria que es más patriota que los que están, porque tengo proyectos en pro de las comunidades, pero que debo admitir que sin palanca no eres nadie? mmmmm nop, por eso la visión del caraqueño, el verdadero caraqueño tiende a ser indefinido en estos temas, lo mejor es no caer en polémicas políticas cuando vas a una fiesta, no hablar de eso cuando haces una cola, no llevarle la contraria a alguien que está hiper súper sumergido en el peo que sigue y seguirá renitente a lo que tu digas o pienses, porque loro viejo no aprende, o porque el loro no es viejo pero es estúpido y se cree que porque le dan una canaima puede hablar; es el hecho de sólo ser equilibrado en esta vida, ¡Sigue siendo tu mismo! mientras aportes algo y no quedes en la franja de San Andrea pensando en que estos se pelean y las rocas te caen a ti.

Si en algún momento debes decidir, pues estudia bien lo que vas a decir, pero mi respuesta a ¿Qué hice para merecer esto? es que lamentablemente naciste en Venezuela.


martes, 29 de mayo de 2012

La visión del Caraqueño




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Ésta columna reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de esparcimiento en el interior y viceversa, todos son escritos de la cruda realidad pero considérenlo algo más que el reflejo de lo que no hemos visto, leído y contado, algo refrescante para la mente obstruida, la mayoría de estas historias son personales para un fin de humor y algunas veces de reflexión.

Capítulo 7: Léxico venezolano

Es común que la mayoría de las veces en los viajes de trabajo o de vacaciones, se consigan con alguien a quien no le entienden, pero es porque en todos los estados se habla diferente, las tonalidades, los dialectos y las diferentes connotaciones que amoldan el lenguaje al estilo de vida de la persona que convive en el sitio.

Muchas de las personas caraqueñas no se dan cuenta que también tienen un tonito o un canto en su habla, si muy bien los chistes caraqueños son sobre andinos o gochos, margariteños, zulianos y dele usted más porque eso pica y se extiende, nunca en ningún momento se hacen chistes del mismo caraqueño, sino de algunas anécdotas “relevantes” cómicas que a decir verdad son inútiles y estúpidas.

Todo lo que no es del caraqueño es gracioso, pero cuando es al revés se suele decir algo que hace que el caraqueño no aguante su propia comedia, pues si se dan cuenta comedia no es comedia si es ofensiva, si es ofensiva ya se convierte en burla, y la burla del caraqueño es hacer picar a los demás, cuentas, ríes, se ríen, se molestan y se pican. Lo siento pero es así.

El léxico de la burla en todos los lugares de Venezuela, pasan a formularse con la frase “echar broma” pero es un sentido maligno que proviene de la palabra joder, el caraqueño jode al gocho, también al margariteño, al barinés, a todo el mundo, el zuliano jode igual a todo el mundo pero con muerte súbita al caraqueño, el llanero jode al caraqueño y al zuliano, el gocho se deja joder y cuenta chistes malos la mayoría de las veces y los que se pican son los que normalmente no quieren que los jodan, entonces ¿para qué jodes sino quieres que te hagan lo mismo? No jodas para que no te jodan, no te burles para que no se burlen de tí y no te piques para que no se te salga lo que no quieres decir.

Si quieres joder a alguien, formúlale una pregunta como estas en conteo de 3 segundos haciendo presión a ver si responde rápido: ¡piensa rápido! ¿de qué color es el caballo blanco de Simón Bolivar?¿Tengo una vaca blanca con negro, de que color es la leche?¿alguna vez te ha picado un capibara?¿ cuanto son doce millones más doce millones? Y verás si capta rápido o no, un buen ejercicio para el que quiere entender a otros en cuanto a la rapidez, bueno preguntas como éstas, son conchitas de mango, y éstas hacen que aun que se las den de cerebritos, los raspen en cultura general.

Siguiendo con el léxico venezolano, hay algo que hace a la lengua y a los diferentes dialectos venezolanos originales y bonitos, ese algo son los refranes venezolanos, todos provienen de historias a las que hacen alusión, como por ejemplo: “eso pica y se extiende”, es un decir único, a pesar de que hace entender que es una intoxicación, te rascas porque pica, y a los dos días si no haces nada puede extenderse, pero su verdadero significado se puede explicar por medio de sinónimos como “va pa' largo”, “va para rato” o “pare usted de contar”.

Finalmente nuestros ancestros y antiguas generaciones pudieran enseñarnos sobre el dialecto de los pueblos, y hasta el cómo se jode a la gente en el pueblo que sea, debemos sentirnos orgullosos de saber hablar y joder, perdón, “echar broma” , porque a decir verdad es precisamente eso es lo que nos hace únicos, en nuestro lenguaje una sola palabra puede tener muchos sinónimos, pero a efectos personales la palabra joder no es una palabra bonita, y menos venezolana, es española, pero nosotros la implementamos en el libro abierto de nuestra mente y lo acaparamos como nuestra, a diferencia de otros idiomas, el español criollo es el más hermoso de todos, obsérvense cuando hablen y noten que a pesar del mal uso de las palabras, del tonito, de la joda, de la guachafa y del merequetengue, nuestro español es el mejor, seamos de donde seamos, jodamos en donde jodamos y hablemos con quien hablemos, por eso lea más, aprenda más y joda más que para vivir nuestro idioma nacimos.

Próximo Capítulo: Imitar y remedar


La Visión del Caraqueño


La Visión del Caraqueño
Cuentos Urbanos – Jessica Cedeño
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Ésta columna reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de esparcimiento en el interior y viceversa, todos son escritos de la cruda realidad pero considerenlo algo más que el reflejo de lo que no hemos visto, leído y/o contado, algo refrescante para la mente obstruida. La mayoría de estas historias son personales para un fin de humor y algunas veces de reflexión.

Capítulo 6 -Historia de vías: Del Metro al Ferro

Hola grandes lectores de lo cotidiano, de lo humorístico y de lo razonable, miren un poco la movilización de las masas y entren en el análisis de la parodia del transporte, cada NO viajante en carro, tiene una “historia de vías”, sin embargo todas esas historias de vías se engranan a un sistema mayor y único como lo es el metro.

En el metro las “gratas” experiencias están cada vez más arraigadas a la tolerancia, como un concepto podríamos decir que: si no se han montado en el metro no son tolerantes, pero tranquilos si soportan las pisadas, la jalada de pelo, la agarrada de nachas, el empujón del apurao, el asore de la sifrina, el violín del ajetreado, a los niños pequeños llorando, al que escucha música que cree que los demás no la escuchan y muchas cosas más, entonces si son conocedores del dolor psicológico, es por eso que muchos entramos en el estado anímico de intranquilidad, irritabilidad y cali, obvio debes tener la predisposición de la posibilidad y factibilidad de lo que pase y lamentablemente aceptarlo.

El metro es el mejor sistema de transporte que tenemos en Caracas, es cierto, pero existen algunos que no nos montamos en el metro por cuestiones personales, como por ejemplo la metro fobia, pero la metro fobia con razón del metro como transporte, no al miedo a las personas metrosexuales, no os confundais erúditos, ellos tienen también sus espacios y sus derechos, bien lejos de nosotros claro, pero los tienen. Ahora bien, desde su inauguración está de moda lanzarse al metro, como quien no quiere echarle a perder el día a una sola persona sino a miles y en horas tempranas, es por eso que todavía existen personas que prefieren que lo atraquen en una camionetita y calarse 3 horas de tráfico que asfixiarse entre la multitud de una cúpula donde no tienes salida hasta una próxima estación, pero es verdad no todas las personas tienen amigos que prefirieron que el tren los llevara, por el medio, pero que los llevara, es muy triste pero cierto.

Con lo antes descrito no he de ofender a nadie, más bien hay que liberar los miedos, las tristezas y las peas, porque en el caso del mirandino, el sistema del ferro es un poco más agonizante que el metro, a menos que usen el metro y luego el ferro, eso sí es condenador, así sea de día los borrachos también se movilizan.

Desde el punto de vista tecnológico, la odisea del día a día de muchos, es para nosotros algo extremo, para ellos el metro no es nada, en el buen sentido de la palabra, para ellos tomar el ferro, entre los coleones, los insultos, los empujones, las patadas y peleas que se forman en horas pico es una experiencia única, al instante en el que se abren las puertas es el momento de no meterse, es mejor esperar a que se maten para entrar bien, a meterse mientras se están matando para entrar, allí no es como el metro, en el metro a veces ceden el puesto, las embarazadas se pueden sentar, los ancianitos van sentados, no señor,en el ferro hay un vagón especial para todos ellos, donde ninguna persona se puede colear, pero a la hora de la verdad, hasta los mismos servidores de seguridad dejan que ese tipo de desastre pase.

Si eres de la ciudad, el cambio por primera vez del metro al ferro es agobiante, para saber utilizar el ferro es una experiencia que deben vivirla para reírse, para eso diferenciemos el metro del ferro: no es ticket sino ficha, es horizontal en la entrada pero es vertical en la salida, si pierdes el ticket compras otro, si pierdes la ficha te quitan 5 Bf cuando cuesta 2.6 Bf, son puertas de plástico y no un torniquete, son 3 andenes y no 2, es un carnet duro no uno de papel desechable con circuito, ves el cielo mientras pasas por las montañas y no solo un tubo azul o amarillo en la pared del túnel, y hay más, pero les quito la diversión si les cuento todo, mientras más se equivoquen más divertido será su viaje.

Por otra parte, es agradable, que el ferro al igual que el metro, se vaya vaciando y sientes esa libertad de estirar los pies y que no hayan barreras de “espacios personales”,(como concepto básico y emocional, por si no lo saben cada uno tiene un espacio que a veces, les guste o no, puede ser invadido) es como perder la línea invisible sin perderla, más o menos algo así, te molesta pero tienes que vivir con eso. Así que, dejar que respiren sobre ti con aliento a alcohol, o mirar al techo mientras intentas respirar aire frío es algo que debe ser normal para el que viaja en ferro o en metro, no se lo recomiendo a nadie pero ambos sistemas son buenos, bonitos y baratos, el propósito de ellos es transportar, ojalá inventen la teletransportación, sería más difícil inventar nuevas excusas para llegar tarde.

En fin, tengan siempre en mente que alguien puede estar pasándola peor que ustedes, a menos que vengan de palo verde a capitolio, a las 6:00 pm con gripe, empapados de la lluvia, cansados, con hambre y sueño y además escuchen una voz que dice: “el tren con vía propatria no presta servicios”, un buen consejito para el flojito: hay que acostumbrarse a caminar, es más saludable y se sentirán a gusto en espacios abiertos, solo hay que aprenderse las rutas y los hermosos “caminos verdes”.

Próximo Capítulo: Léxico venezolano

martes, 10 de abril de 2012

La Visión del Caraqueño

La Visión del Caraqueño
 Cuentos Urbanos – Jessica Cedeño



Ésta columna reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de esparcimiento en el interior y viceversa, todos son escritos de la cruda realidad pero considerenlo algo más que el reflejo de lo que no hemos visto, leído y/o contado, algo refrescante para la mente obstruida. La mayoría de estas historias son personales para un fin de humor y algunas veces de reflexión.

Capítulo 5: El Abono Orgánico

Bienvenidos, en esta edición les hablaré de un tema muy cierto pero muy gracioso. Normalmente cuando decimos abono orgánico, inmediatamente se piensa en animales, en tierra, en mezcla para siembra y en reciclaje orgánico, pues bien, para que se sientan jóvenes una vez más, hagamos una regresión en el tiempo y traten de acordarse de los temas que solían ver en biología y echen coco al tema de la lombriz.

Cuando se pasa por 1ero, 2do y 3er año, uno tiende a tener compinches, sean hombres o mujeres, pudieran haber sido de un grupo de esos que para la edad no tenían nada que ver con política, como los cerebritos, los echones, las sifrinas, los gafos y pare de contar, en mi caso era la típica fea que andaba con feas y que no le importaba si habían sobrenombres o no.


El abono orgánico es uno de los últimos temas que se da en la biología típica de la rama de la ciencia de 4to año, la siembra y los conocimientos de la misma se realizan como trabajos voluntarios, de esparcimiento donde salen las chicas gritando porque le muestran una lombriz de tierra, que se ensucian y es el día donde se empeñan en alisarse el cabello, etc, etc, etc; eso es muy normal, verán, yo tenía una amiga- compinche y compañera de clases con la que solía hacer todas las tareas y nunca me gustaba que se burlaran de ella, pero ella me decía que no le parara, fino no les paré.

El día en que la profesora de ciencias, “cabeza e' planeta” nos introdujo al tema del abono orgánico, todos estaban callados, sin bromearse, sin burlarse, sin ser los ignorantes y brutos que para esa edad la inmadurez es bastante arraigada a ese mismo estilo de:”con quien me paso es como me debo ver”, bueno, ese día fue el último día que estuve con ella.

Eran las 4:00 PM, faltaba una hora para salir, la profesora habla sobre el abono y manda tarea para la casa, en ese minuto entra el suspenso, ¿qué mandará?, todos esperando el momento para la guachafa, puesto que a mi amiga Lissette, quien ya había decidido cambiarse de salón, no aguantó la burla, y yo tampoco, sencillamente me reí, siempre he sido una persona seria, pero ese día no aguanté, tenía que reírme, su apariencia, su forma de caminar, la forma de hablar y todo en sí su ser, era igual a lo que la profesora había mandado de tarea, incluso su sobrenombre era ese, pero lo peor fue la reacción de no poder hacer nada por la integridad de la pobre, y aquel grito desolado: es Lissette es Lissette, investigala!, y por supuesto la cara de la profesora fue todo un poema, han pasado 9 años de aquello, y todavía lo recuerdo, lombricus de tierra, que nombre para un estilo de gusano que hace mucho por la siembra y que sobrenombre para alguien que no tiene la culpa de parecerse, lo único es que los alumnos a esa edad no sabemos que ese nombre existía.

Lo último que supe de ella es que está casada, es una hermosa profesora y vive en otro país.

Siempre se cuentan historias reflexivas y cómicas, pero la cruda realidad es que siempre tienes un abono orgánico al lado y no sabes lo maravilloso que es.

Próximo Capítulo: Del metro al ferro

La Visión del Caraqueño

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Capítulo 4: Futuros carnavales con bombitas de cemento

En Caracas los carnavales han sufrido un terrible cambio desde comienzos del siglo XX, hasta nuestros días. Los juegos que han sido celebrados en nuestros pueblos con disfraces, comparsas y papelillos se convierten en víctimas de los cambios de las comunidades que se llaman “urbanizadas”.

En los colegios y liceos, la situación es grave: al finalizar un estudiante su horario de clases, el enfrentamiento para salir de la institución es totalmente un desafío, debido a que no solo es agua, sino toda una gama de mercado y de armas acuáticas: pistolas de agua, bombitas congeladas, tomates, huevos, naranjas, conchas de otro tipo de fruta y otros materiales orgánicos, cuando antes solo se llenaba un tobo gigante con muchas bombitas inofensivas y el arma más intensa que se tenía era la manguera, descalzos en plena calle principal, del pueblo que fuese.
La actividad cultural ha sido totalmente transformada a una situación brusca de deleite masoquista personal. Como por ejemplo en el centro de Caracas, el desastre se concentra en los edificios, debido a que los muchachos de hoy en día esperan lanzar hasta pinturas mezcladas con peras y remolachas podridas, lo más antihigiénico posible, capaz y no lanzan del 1, del 2, del 3 o del 4, todo esto con la intención de pegarle a personas bien arregladas, laborales, deportivas y los calvos son el centro, aquellos que tienen una diana sobre la cabeza que dice “lancen lo que quieran”; así como también a mujeres maquilladas y peinadas que no solamente se dirigen al trabajo si no que quieren verse bonitas como cualquier otro día.





En el 2003 existían los llamados escuadrones o patotas de estudiantes de cuatro o cinco liceos armados de huevos y tomates, la misión de ellos era acabar a cualquier persona por sentimientos ofensivos o por “simple diversión”.
Ahora lo divertido está en tragarse la espuma ajena de los que están jugando con ella, es lamentable pero cierto, comprobado en el 2012.

El carnaval como cultura debería estar colmada de respeto, aún cuando la burla es el festejo principal, el exceso de estas reacciones ofensivas ha hecho que se desarrollen las “Técnicas de súper defensa personal” que consiste en llevar; gas pimienta, paraguas, ponchos, y protectores para la piel. Menos mal que en el interior del país todavía se rescatan decentemente los carnavales, que aunque no son originalmente parte de nuestra cultura, motivan a los niños a disfrazarse y a festejar con disfraces realizados con ideologías venezolanas. Lo que hace la transculturización.

Las personas que realizan las operaciones mortales del carnaval, no toman en consideración a los niños disfrazados que van con sus representantes caminando en un sitio determinado; por ésta y muchas razones se deben retirar dichas formas masoquistas de cómo el carnaval se está disfrutando, para que éstas personas no salgan heridas; más que todo los niños que quieren divertirse y no pueden hacerlo porque esos juegos son peligrosos. Y menos en las plazas colmadas donde no entra ni un alma más, las mismas personas que no tienen nada que ver con el carnaval y tienen que quedarse encerrados en sus casas, pobre gente sin salir, solamente con 570 canales, están más atrofiados que los mismos atrofiadores físicos carnavalezcos.
Con este peligro, los carnavales desde el año 2002 pasando por el 2012 hasta los años que siguen, serán aún más peligrosos, por ende es necesario que no bajen la guardia con estos convictos carnavaleros, porque una vez más su estrategia de acorralar a lo(a)s estudiantes en un liceo y de ingresar a hacer regueros en las casas de estudio, los hace gozar de plena alegría y de conmoción al saber que podrán jugar sus mortíferos carnavales por tres o cuatro días en los cuales cierran los planteles, entonces esto es un motivo más para que cierren los liceos y colegios por la violencia que existe, pero cuando vemos la verdad no es por la violencia es para más días de inactividad.

Se cree que en el año 2020 las bombitas serán de cemento, puesto que el aumento de violencia y de masoquismo será mayor, pero a Momo no le interesa, primero prohibieron los fuegos artificiales en navidad, después la espuma y pronto el papelillo, ahora con qué nos van a salir estos “niños” de 18 años, ¿con pétalos de rosas?. ¡Cuídese! ¡Pórtese bien! Todavía queda la dichosa “octavita”. Salga y diviértase, no se vuelva ñoña, cuide a sus niños y pase un carnaval felizmente embarrado, digo... Mojado, y recuerde que en otros días del año se puede disfrazar, todavía se es niño, pero no sea infantil, demuestre que puede celebrar un carnaval saludable y prospero sin convertirse en agresor carnavalero.


Próximo Capítulo: Abono orgánico

La Visión del Caraqueño

La Visión del Caraqueño
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Ésta columna reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de esparcimiento en el interior y viceversa, todos son escritos de la cruda realidad pero considérenlo algo más que el reflejo de lo que no hemos visto, leído y contado, algo refrescante para la mente obstruida, la mayoría de estas historias son personales para un fin de humor y algunas veces de reflexión.

Capítulo 3: El Hermoso animal

Andaba por el camino hacia la universidad, en esos días cuando aún estudiaba, mirando al piso, tratando de no pisar las ranuras del piso, separaciones y alcantarillas como siempre, recuerdo que iba tarde, ya estaba indignada en que no tenía asistencia, eran las 8:30 am y caminaba lento hasta la parada del autobús, cuando me subí a una camionetica pequeña, (como me enerva esa palabrita “camionetica”, aunque no se le puede llamar autobús a eso; hay que llamarlo por su nombre camionetita, por que es una camioneta no una camioneca), pero en fin, iba muy nula y muy aburrida, sentada en el asiento de la rueda de la camionetita cuando de repente entra algo por la ventana, revolotea, se estrella y cae al piso oxidado y sucio, no sabía que era pero me impresionó.

A los minutos comencé a preguntarme si se había dado duro, dónde estaba, si estaba bien, y qué era, porque de verdad lo máximo que llegué a razonar era el tamaño, que entraba en la palma de la mano y la podía cerrar sin fuerza, sobresaldría algo pero no iba a ser su cuerpo ni sus patas.

Andaba un poco cargada con el bolso grande, sin quitármelo de los brazos traté de voltear a ver donde estaba, todavía no subía nadie, el transporte andando y no le paraba mucho por donde íbamos, así que baje un poco más para ver debajo de los asientos, estaba pendiente del hermoso animal, se preguntarán ¿porqué hermoso si no lo llegaste a ver?, bueno, sencillamente hubo un momento cuando entró que pude ver sus colores, ni si quiera he visto uno así en el monte o donde mis abuelos, primera vez que veo ese animal, asumí desde un principio que no podía ser un ave por su color y tamaño, y deduje que era un insecto, más grande que un cigarrón, más largo que una cucaracha y más bonito que un escarabajo negro tornasolado.

Pude verlo mejor, ¡era hermoso!, las alas que había visto, era la capa de ellas, así como la mariquita abre sus capas para sacar las alas que tiene debajo, de esas, y las de abajo eran aún más hermosas todavía, por que eran claritas, como en cuentos de hadas, las alas trasparentes con figuras raras pero bonitas, y me preocupé aún más si la podía o no ayudar, no sabía si era macho o hembra, si me iba a picar o no, pero ya estaba por llegar, me despedí del insecto llamativo y bajé, supe que estaba bien cuando le vi caminando, así que no tenía por que estar y seguir embobada y preocupada por el insecto, que ironía, detesto los mosquitos, todo insecto que vuele, que me camine, que pique y que persiga, pero debo aclarar que no es asco es miedo, siempre termino picada y soy alérgica a eso.

Como envidio a esos niños del campo que tienen por juego ver y perseguir insectos, que saben cual si y cual no pueden agarrar, pero estoy segura que no es fácil de conseguir, por eso la impresión, ¿cuándo se puede ver un insecto con esas características en la ciudad?, tal vez una tara, una chicharra, un cigarrón, y como siempre la temible cucaracha, pero ese día supe que era algo especial, muchas cosas hermosas del campo vienen a parar a la ciudad y si los árboles no han muerto, insectos así sobrevivirán.

Allí, cuando me despedí le dije, que estés bien hermoso animal, nos vemos en otra vida si es que la hay, se podrán imaginar la cara del conductor, y ¡bueh! hasta ahora todavía no se el nombre científico y específico del insecto, pero de algo estoy segura es que todos los insectos que son hermosos son venenosos, así también son los seres humanos, por eso siempre lo recuerdo, pero quería que quedara por escrito, que “aunque todo es muy bonito siempre tendrás un hermoso animal al que pensar y recordar”.

Próximo Capítulo: Futuros carnavales con bombitas de cemento

La Visión del Caraqueño

La Visión del Caraqueño
 Cuentos Urbanos – Jessica Cedeño




Ésta columna reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de esparcimiento en el interior y viceversa, todos son escritos de la cruda realidad pero considérenlo algo más que el reflejo de lo que no hemos visto, leído y contado, algo refrescante para la mente obstruida, la mayoría de estas historias son personales para un fin de humor y algunas veces de reflexión.

Capítulo 2- La Roncha

Buenas, buenas, es como se saludan en Caracas, meramente para no tener que pasar por cada persona y saludar propiamente con un besito; esa es una de las condiciones para ser caraqueño, ser en algunos aspectos o en todos algo flojo, no se ofendan al leerme, pues el sentido al que me refiero de la definición de flojo, es que flojo es distinto de holgazán o mamarracho, el venezolano algunas veces llega a ser holgazán, pero también puede ser un poco pila, más bien rolo e' vivo, así que unos son holgazanes y mamarrachos, otros embusteros, ridículos, mete excusas, mojoneros y demás, pero esa lista es larga y no crean que las mujeres no entran allí, están todos y todas a la par en cuanto a la flojera diaria.

Si muy bien saben que el trabajo de oficina no es el mismo que el del campo; el clima, la actividad, el estress, la vida cotidiana, el transporte, las comodidades y el quehacer de cada día; que son esos elementos con los que uno se suele aburrir y que entran en el juego vicioso de la rutina, la costumbre y el fastidio influyente y consecuente de nuestras acciones en la vida, son características determinantes en la flojera de cada quien, pero ¿Qué podemos hacer?, si la crianza y lo que se tiene es lo que los hace ser así, no hay remedio y no hay solución, solo disfrutarlo, aprender y reírse de ello.

Existen muchas diferencias entre vivir en el campo y vivir en la ciudad, porque el flojo que trabaja por hacer las cosas rápido, se estresa en la ciudad, tiene pereza de lo que hace todos los días y cuando va al campo, así sea exclusivamente para visitar, pasa roncha sin hacer nada, en cambio el que vive en el campo trabaja con tranquilidad, a su ritmo, se estresa cuando hace diligencias en la ciudad, porque no le gusta, ama su monte, puede pasarla bien y busca sentirse cómodo como en casa, pero ¡que va! Caracas es Caracas y lo demás es monte y culebra, ellos aman su monte y el otro ama el pavimento, así es y así será.

Una de esas diferencias entre el caraqueño y el campesino, o el andino, y otros más, que no se puede dejar pasar es que si no es de Caracas (a excepción de algunos ya urbanizados) es un ser muy inocente, tan inocente que viene a Caracas y es fácil de manipular, pero así como ellos son fáciles de manipular, los caraqueños son fáciles de torturar, porque cuando una persona caraqueña se dirige a cualquier zona del país, tiende a pasar las mil y una; pues por si sola la naturaleza les hace pasar la roncha milenaria, por no ser, vivir o pertenecer a esos pueblos del interior, y sencillamente se lo merecen, porque no están acostumbrados a eso; hay que estar claros, en esos sitios pasamos trabajo sin realizar trabajos, queda demostrada la plena flojera ante los ojos de cualquiera, que el trabajo de oficina es inferior al trabajo de campo, lo único que lo diferencia es la tolerancia y la paciencia, entonces no se hace nada comparado con la gente que trabaja la tierra, y es más cansón para el del pavimento aguantar la pepa de sol y muchas cosas más, que estar en el ajetreo citadino constante.

Cuando uno está en la cama del campo el primer día, ve las luciérnagas y escucha a las chicharras y dice: “ay! Que fino!”, y con los ojos bien pelaos, pasado los 15 min dice: ¡Cállense, quiero dormir! (palabras no textuales y no bonitas); lo pican los zancudos, la medio almohada y el colchón incómodo, la soledad, el silencio de la profundidad infinita de aquel espacio abierto, aquel calorón o el mamarro e' frío, según sea el sitio, se vuelve loco, se sienta, algo le pasa por los pies, se asusta, sube los pies, brinca y dice: ¡Mierda!, y al fondo escucha: “eso jue un mapurite, un animalito muy común por esta zona”, y después escucha aquella leyenda llanera, andina... etc, etc, etc. de los espíritus del sitio que cuentan los dueños de la casa, y chorreao con el olor de mapurite en el cuarto, ¡no se puede dormir!, ¡toma 7 tasas de café!, del café que no se quería tomar, se sienta y hay cucarachas o escarabajos y chicharras alrededor, no puede salir porque hay culebras afuera, y pare de contar las infinitas torturas, pobrecito, es lamentable pero roncha es roncha.

Todo lo que pasa cuando no está en su camita con su colcha o sábana, que no rechina, con toda la contaminación en donde no se ve sino la misma estrella de todos los días, descalzo, en pelotas, con aire acondicionado, el mismo perrito de al lado ladrando, el agua bien friíta de la nevera, el microondas y finalmente la mega ducha y la poceta de porcelana marca wachuwachu yeah que compró en una tienda hyper mega guao; bueno... esa es la manera más sensata de decir, que cagada; las raíces de uno saben qué es un árbol de onoto, qué se hace con eso, cuáles son sus funciones y el que pelea con la naturaleza es el hombre, para lograr conseguir esa estabilidad en el mar de stress que carcome desde adentro llamado “Lujos” que quita el sueldo y a veces a los que más necesitan de uno, pues están sentados en una computadora googleando estupideces, totalmente enajenados a la realidad, muy bien, sigan así porque así seguirán el resto de su vida, totalmente “urbanizados”.

Simplemente es triste pero cierto una vez que te urbanizas tiendes a ser más flojo, a tener más ropa, sigues siendo un animal, con semiclase pero animal al fin, con la tecnología de punta y muchas comodidades, pero no por ser de la ciudad se rechaza lo hermoso de convivir, experimentar situaciones y trabajos en el campo, porque algo hay que recordar, se quiera o no se quiera.

“No importa que el que desconoce desconozca, lo que importa es que debe aprender, porque el que conoce no enseña y si desconoces debes pasar roncha como todo ser” así está en la historia y los abuelos y viejos lo saben muy bien.

Próximo Capítulo: El Hermoso Animal

La Visión del Caraqueño




La Visión del Caraqueño
 Capítulo 1- Cuentos Urbanos – Jessica Cedeño
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Queridos compatriotas, ésta columna reflejará las peripecias del caraqueño en sus momentos de esparcimiento en el interior, y quien mejor que la autora de la columna para servir como conejillo de indias en ésta primera edición.

Érase una vez, alguien ignorante de la vida en el interior, es decir yo, que desde pequeña siempre aborrecí un hígado, una sopa de res, y nunca pude ni podré entrar a la sección de venta de carnes del mercado de Quinta Crespo, porque de sólo pensar en el olor aún me provoca vomitar, el asco a la sangre y a ver las cabezas de animales, me hacen pensar lo que no me gusta y que no quiero comprender, pero en ese mismo sentido, los niños caraqueños tampoco saben ni van a saber sino cuando tengan cierta edad, de donde proviene la comida, cuando vean los videos crudos de la globalización, del sistema de mataderos y conozcan sobre el veganismo, se darán cuenta y tendrán su propia concepción de la vida en el interior. Es precisamente por querer a los animales, por ser inocentes al sistema al cual están expuestos en donde debes comer lo que tu mami “te pone” por tener las supuestas proteínas, vitaminas y minerales que el cuerpo necesita, pero en fin los caraqueños somos criados en urbanización, ¿Qué vamos a saber nosotros de animales si estamos en un llano de pavimento? única y exclusivamente si se tiene algún familiar para poder utilizar “la sabiduría del alimento”, alguna experiencia para aprender a cocinar, o se metió en una página web y miente diciendo “soy chef”.

Las verdades crudas no serán sacadas a luz, pero al menos causa de gracia serán, soy caraqueña 100%, mis raices culturales están en Margarita y mis raíces de joda familiar están en Valencia, sin embargo soy de poco salir, y eso es lo peor, no conozco ni el 10% de Venezuela, pero por supuesto, protegida de todo aquello tan bonito de mi país, con una enfermedad precisamente de baja inmunología al sol, a todo lo que me genere calor, a la picadura de insecto, alergia a algunas plantas, a ciertas comidas y a especias como el picante, debo llevar a todas partes mi propia comida, así sea enlatados, galletas de soda, verduras y demás, nunca ingiero las comidas locales y que se vean “sabrosas” para algunos pero espantosas para otros, porque de seguro deben haber notado que el estómago caraqueño no es el mismo de alguien perteneciente al sitio al que van, porque termina enfermo, pegado en un baño o haciendo en el monte.

Todos tienen historias, y cada historia tiene su fondo, cuando tenía 8 aprendí que mi animal favorito (el loro) tiene muchas vitaminas,y más fue la impresión de ver a joseito tendido y muerto e imaginarme que fue al cielo que pensar que se podía comer, igualmente fui para la casa de un tio, no recuerdo el estado, donde comí lapa y hasta el día de hoy no he ingresado a internet para no saber como es su forma física, hay cosas de las que me coibo para comer, ciertamente se preguntarán ¿y qué comes tu? O ¿Qué dices y haces cuando te ofrecen comer carne, o peor, por ser educada, lo rechazas o te lo comes?¿qué haces?, sencillo “no me lo puedo comer”, “no tengo hambre”, “me duelen las muelas”, “no como carne”, e incomprensiblemente  me llevo la contraria comiendome un caraqueño y vulgar perro caliente, pero es la costumbre, apuesto a que todo sería diferente si no hubiera nacido en Caracas.


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